Wellness: insomnio en tiempos de cuarentena

La cuarentena y el estado de emergencia que hemos vivido en los últimos meses a causa de la pandemia por COVID-19 nos ha cobrado algunas facturas a nivel de bienestar y salud tanto mental como emocional: desde estrés y angustia hasta cuadros depresivos y de ansiedad. Uno de los primeros síntomas a relucir es el odiado insomnio. Para quienes no lo padecen como un trastorno del sueño “común” en sus vidas, estas nuevas circunstancias han podido venir a detonarlo quizá de una manera regular. 

Primero que nada, sí, el insomnio está catalogado como un trastorno del sueño caracterizado por la dificultad o incapacidad para conciliar o mantener el sueño durante la noche. Recordemos que dormir bien no se trata sólo de un tema de descanso, sino que tiene una importancia vital para una buena salud, por lo que la falta de sueño y descanso óptimos repercuten en todos los aspectos de nuestra vida: rutina de trabajo, relaciones sociales, concentración, estado de ánimo, nivel de energía, conducta, memoria, etc.

Se estima que en circunstancias normales entre el 30 y 40% de la población ha padecido insomnio alguna vez en su vida por no más de dos semanas (agudo o transitorio) o a corto plazo (de dos a cuatro semanas), y que entre el 9 y 15% ha desarrollado insomnio crónico, es decir, de manera constante. 

¿Cuáles son las consecuencias? De acuerdo con el Instituto del Sueño (Madrid) y el Instituto Mexicano del Seguro Social, el insomnio es una de las principales amenazas para desarrollar enfermedades cardiovasculares, diabetes, obesidad, enfermedades metabólicas, desordenes psiquiátricos y hasta demencia. Es decir, el rango de afectación es bastante amplio y no se limita a lo físico. 

Durante las horas de sueño nuestro cuerpo pasa por dos etapas principales que se repiten:

  • Sueño de ondas lentas (NREM): está conformado por 4 fases (I, II, III, IV) durante as cuales caemos en el sueño profundo y la actividad cerebral registra de menor frecuencia y mayor amplitud. El cuerpo se relaja y queda inmóvil, desciende el ritmo cardíaco, se produce el aislamiento sensorial del entorno y los movimientos oculares son lentos.
  • Sueño REM (Rapid Eye Movement): se caracteriza por la aparición de movimientos oculares rápidos. Las ondas cerebrales se vuelven rápidas y de baja amplitud, como si estuviéramos despiertos, excepto que los estímulos provienen de nuestros propios sueños, por lo que el se relaja el tono muscular para evitar que nuestro cuerpo reaccione con movimientos a esos estímulos del sueño.

A nivel fisiológico, los científicos apuntan a que los cambios orgánicos que se producen durante la etapa de NREM están relacionados con la regeneración física del organismo (celular y de energía), por lo que la falta de sueño profundo puede llevar a problemas de crecimiento y hormonales; y durante la etapa de sueño REM se considera que apuntan hacia el aprendizaje, reorganización neuronal, el recuerdo y la memoria.

Insomnio y cuarentena

Es inevitable no ver al menos una noticia relacionada a la pandemia al día y es importante mantenerse informados hasta donde sea sano. La sobreexposición a noticias, negativas en su mayoría, sobre lo que ocurre en el mundo y en nuestro país con respecto al COVID-19 nos puede llevar a un estado de alerta, estrés y angustia constantes que alteran nuestro ciclo del sueño, además de que hemos experimentado un cambio radical en nuestro estilo y ritmo de vida en el que nuestro mayor recorrido del día es de la cama a la cocina. 

Para afrontar este trastorno durante el encierro hay algunas medidas eficientes para evitar o decirle adiós al insomnio:

  • Planear el día mediante un horario lo más fijo posible. Esto incluye horarios de comida establecidos, así como ir a dormir de manera consciente, es decir, hacer los pasos necesarios de preparación, apagar las luces y dejar los dispositivos fuera del alcance.
  • Evitar usar la cama para trabajar o estudiar. Se debe mantener su uso exclusivo para las horas nocturnas de sueño.
  • Buscar un momento en el día para salir a tomar la luz natural, no hay que ir muy lejos ni exponerse a las aglomeraciones, puede ser en la puerta de casa o el patio. Igualmente es recomendable abrir cortinas, persianas y ventanas durante la mañana para aprovechar el aire fresco.
  • Moderar la exposición a la luz azul de los dispositivos. 
  • En caso de tomar siesta, ésta no debe sobrepasar los 45 minutos y debe ser durante las primeras horas de la tarde.
  • Hacer ejercicio. 
  • Procurar mantener una actitud positiva y de agradecimiento por lo que tienes (familia, amigos, pareja, casa, trabajo, etc.)
  • Cuidar la alimentación y evitar los excesos.
  • Consultar a un especialista si el insomnio se vuelve crónico y evitar la automedicación.

Como profesionales de la estética, recuerda que los resultados de cada proceso que realices dependen en gran medida de los hábitos de tus pacientes y sus condiciones de salud, por lo que es importante guiarles en la mejora de estos para su propio beneficio. El uso de aparatología estética es esa gran herramienta que impulsa los procesos naturales del cuerpo para obtener resultados increíbles en la piel y el cuerpo e incluso puede ser auxiliar en la regulación del sueño, pero recuerda que lo ideal es conjuntar un estilo de vida sano con protocolos estéticos de calidad.

FUENTES:

Sánchez-Cárdenas AG, Navarro-Gerrard C, Nellen- Hummel H, et al. Insomnio. Un grave problema de salud pública. Rev Med Inst Mex Seguro Soc. 2016;54(6):760-769.

https://www.iis.es/la-cuarentena-esta-aumentando-el-insomnio-y-el-riesgo-de-enfermedades-cardiovasculares/
https://www.iis.es/que-es-como-se-produce-el-sueno-fases-cuantas-horas-dormir/#:~:text=Una%20de%20las%20funciones%20m%C3%A1s,para%20facilitar%20procesos%20metab%C3%B3licos%2C%20hormonales%2C

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