Radiofrecuencia

La radiofrecuencia es una de las tecnologías estéticas más populares gracias a sus diversas aplicaciones estéticas. La radiofrecuencia (RF) es una tecnología no ablativa, diferente a los láseres, ya que ocupa una corriente eléctrica en lugar de luz.

Esta energía presenta pocas complicaciones y efectos secundarios, además de que facilita una recuperación rápida al ser un procedimiento estético no invasivo e indoloro.

Esta corriente eléctrica en forma de ondas electromagnéticas de alta frecuencia se aplica sobre la piel provocando que sus diferentes capas se calienten de manera segura y controlada: los equipos de radiofrecuencia producen corriente eléctrica usando radiación electromagnética en una frecuencia de 3 kHz a 300 MHz.

Cuando la corriente es aplicada a un tejido se enfrenta con resistencia por parte de éste, denominada impedancia, la cual es una propiedad inherente al tipo de tejido. La impedancia produce calor, por lo que la corriente eléctrica se convierte en energía térmica. A este fenómeno se le conoce como diatermia.

La cantidad de energía producida en el cuerpo depende de la cantidad de corriente y de la impedancia del tejido en el que se aplica. Una alta impedancia en un tejido, como la grasa subcutánea, genera una mayor cantidad de energía y tiene efectos térmicos más profundos.
Esta tecnología se aplica en rostro y cuerpo (brazos, piernas, glúteos y abdomen).

De la radiofrecuencia esperamos:
• Una mejora en el drenaje linfático
• La estimulación de nuevo colágeno
• Eliminación de arrugas
• Activación de la circulación
• Visible reducción de flacidez
• Modelado de contorno
• Disminución de la retención de líquidos
• Mejora visible de la celulitis.

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